De vuelta al trote
El primer día de vuelta al trote es puro corazón. Las piernas no te dan, el cuerpo tiene varios kilos más de los presentes en épocas atléticas. Al principio, piensas que te van a mirar porque vas apenas y jadeas como si llevaras corriendo 5 horas cuando solo vas en la primera vuelta.
Luego, te das cuenta que en el parque cada uno está pendiente de sus asuntos. De hecho, uno termina observando qué hacen los demás. Eso es lo más triste, siempre alguien llora en el parque. Siempre están pateando a alguien en el parque.
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